viernes, 13 de julio de 2012

Manzanillo


Era rubio ya castaño, con una cara de esas que parece que se la han planchado, así estilo Luis Enrique, ojos grandes y hundidos en la planicie, fantasma, fantasma era un rato, imagino que lo será, siempre quiso quedar bien, tanto que ahora con los años creo que era inaguantable, sobre todo para los mayores. Aunque parezca que no me caiga bien, no es así con el di las primeras patadas a un balón y eso creo que en mi vida es muy importante, porque el fútbol siempre será mi padre, como mi madre la cerveza, pero esto será más adelante. Era el verano del 79, cuando nos trasladamos a Aranjuez desde Segovia, por el trabajo de mi padre, mi padre llevaba un año más o menos trabajando en Aranjuez.Y un día de ese verano el ALUDIDO desde su ventana a la mía gritó:
-¡Oye, chico!¿quieres jugar conmigo?
-Y yo dije entrecortado y mirando a mi madre, "si".
Ese día conocí a mi primer amigo. Si visteis algún capitulo de “Cuéntame como pasó”, éramos los chavales, pero a principios de los ochenta, y hasta los juegos eran casi los mismos, pero para mí lo mejor de esa época fueron las chapas y los cromos. El penúltimo recuerdo que tengo con él fue como no... vacilando, era septiembre del 89 y ese verano fuimos de semivacaciones a Almería, y digo semi porque tanto a su padre como al mío les destinaron por motivos de trabajo allí, pero bueno estuvimos un mes, el en julio y yo en agosto, pero voy al grano. En el bar donde solían ir nuestros padres, había una niña de nuestra edad, hija del dueño, que para tan corta edad tenía ya todas sus cositas y una cara preciosa, tostadita por el sol, vamos que a mí me tenía loco, pero no me comí un colín. Pero el vacile de mi ALUDIDO ya imagináis por donde va.Dijo:
-¿Luis Fer conociste a la niña del bar?
-Y contesté, claro ¿tú no?
-Y Luis dijo, yo también y a fondo.
Me callé, totalmente cortado y el siguió recreándose. A mí me sentó fatal. Aunque ahora creo que no le dió ni un beso en la mejilla.
Luis se fué a vivir a un pueblito cerca de aquí y perdimos el contacto, aunque le volví a ver en algún maratón de fútbol sala, de esos que se juegan en su pueblo todos los Julios.
Siempre nos saludamos e imaginó que añoramos tiempos pasados.

La verdad que el lugar que más le pega al ALUDIDO, en este caso no tiene discusión...es ALMERÍA.


 Este es el famoso puerto de Almería en el que solía haber mucho ajetreo para cruzar el estrecho, algo menos ahora y de fondo a la derecha su paseo marítimo, precioso, pero en el 89 estaba todo en obras, ¡JODER!, pero lo pasamos en grande.


La catedral de la Encarnación de Almería con influencia arquitectónica desde el gótico hasta el renacimiento y con toques posteriores barrocos y neoclásicos.


Y ésta es la Alcazaba vista desde el mar, otro de los edificios característicos de Almería, que después de la alhambra de Granada es la construcción árabe más extensa de España. Se fundo en el siglo X.

Después de culturizarnos un poquito nos ha entrado hambre, y como no hay que mencionar las fantásticas tapas de Almería, todas, pero yo tengo grabadas las huevas y mojama con almendras, que maravilla. Pero la receta que le vamos ha dedicar al ALUDIDO es una que yo sólo la he comido una vez pero me impactó, quizá por sus calorias, por lo tanto la foto es robada y la receta también, pero me tenéis que perdonar porque es la que más le pega a mi querido ALUDIDO.

TRIGO PELAO ALMERIENSE


Es un plato de larga elaboración que hay que empezar el día de antes, poniendo los garbanzos en remojo y el trigo aireandose.
Una vez límpio (unos 50 grs. por persona), se pone a hervir durante media hora,después se aparta la olla del fuego, se tapa y se cubre la olla con una manta o en una espuerta con paja para que el trigo siga hinchándose.
 Al día siguiente se pone una olla con agua a hervir y se blanquean en ella durante unos diez minutos: un trozo de espinazo, con un rabo del cerdo, otro hueso o una pata cerdo, un trozo de tocino y un buen puñado de hinojos.
Se sacan todos estos ingredientes, se lavan con agua fría y se ponen al fuego en una olla grande con agua fresca, cuando llegue a ebullición, se añaden los garbanzos y se hacen enternecer a fuerza de hervir.
Se añade entonces el trigo escurrido y se sigue cociendo, a los siete u ocho minutos, se añaden una o dos morcillas, se le da un hervor, se prueba de sal, se aparta.
Y a comer, acompañado con un buen vaso de vino.


Así es como queda, en cuanto pueda os lo hago, y con fotos o video paso a paso, aunque mejor en invierno.
Un abrazo muy grande a todos y como no, a mi ALUDIDO, Manzanillo.

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