lunes, 3 de septiembre de 2012

Pulgarcita



Tiene diez meses menos que yo pero para mí siempre estuvo ahí. Bajita, muy bajita quizá, pero no quita para que siempre sea achuchable. Con una cara de esas que apetece besar y que nunca olvidas. Éramos inseparables pero el destino nos separó, el mío me llevó a Aranjuez y a ella la dejó en Segovia. Aunque siempre nos atrajimos, en mis viajes a Segovia, no nos podían separar, era fácil es mi prima y nuestros padres nos juntaban. Tengo muchos recuerdos con la ALUDIDA, pero sobretodo son de Navidad y de verano, veranos completos. El primero más que un recuerdo es un recordatorio, porque éramos demasiado pequeños cuando ocurrió y nos lo han contado. Corría el año 1978 y en el palacio de Riofrío en Segovia, había una convención o yo no sé que historias de gente importante de la época. Nosotros y nuestros padres estábamos tomando algo antes de comer en la barra del restaurante, cuando en un despiste de nuestros padres... nos metimos detrás de los biombos, donde estaba todo el ágape preparado para la ocasión y de repente un estruendo hizo callar el restaurante. Noe y yo de 2 y 3 años respectivamente, tiramos un biombo encima de platos, manteles y demás  cubertería, imaginaos la que se organizó. El metre como loco buscando a los padres de esos niños y nuestros padres haciéndose los despistados. Creo que no pasó a mayores pero vaya marrón para nuestros padres, ya apuntábamos maneras.
Las navidades en Segovia son nieve y asados, y que asados. Me acuerdo de un año, sería 1982 o 1983, cerca del puente hierro en Segovia, que era donde vivían mis tíos, estuvimos dos días sin poder salir por la nieve, más de un metro de altura de media, en todo Segovia.
Una de mis mejores excursiones de la infancia, bueno ya adolescencia, fue el verano de 1990. La ALUDIDA estaba en un campamento en El Espinar, provincia de Segovia. Y el día anterior, mi tío, mi primo y yo acampamos en La Panera, cera de El Espinar, cuando en España todavía estaba permitida la acampada libre. Fue un show montar la tienda casi a oscuras y una risa al madrugar con la familia gorrinillo que acampó al lado, joder como se peían, no pudimos casi desayunar de la risa. Ese día era la visita al campamento de mi ALUDIDA. Ella no sabía que yo estaba allí, que alegría y que abrazo nos dimos, inolvidable. Este momento tiene banda sonora, en el escenario que tenían los muchachos del campamento, no sé la veces que sonó “Que se mueran los feos” un temazo que sonaba ese verano. Por cierto, era el 8 de Julio de 1990 porque por la tarde noche, estuvimos viendo en un bar la final del mundial de fútbol de Italia, con la victoria totalmente injusta de la selección alemana sobre la argentina, no sólo por juego sino por el arbitraje también. Hablando de fútbol España fue eliminada en cuartos de final, algo típico por entonces, fue eliminada por Yugoslavia, que era el último mundial de esta selección como país unificado.
Siendo más grandes tuvimos muchas y muy buenas noches de fiesta, pero recuerdo sin olvido una que fui con dos amigos de Aranjuez y que estuvimos en las fiestas de San Lorenzo, un barrio de Segovia, que por cierto eran buenísimas. No teníamos ni 18 años porque no conducíamos ninguno y nos dimos una caminata de unos 6 km. desde éste barrio hasta el camping, medio borrachos de madrugada y con mi prima ALUDIDA y su prima, que estuvieron tonteando con mis amigos todo el camino y yo todo mosqueado. Bueno no voy a seguir porque me puedo eternizar.


El lugar de mi ALUDIDA tampoco tiene dudas, la ciudad es mi ciudad natal, Segovia, que grande.
 

Desde esta vista vemos los monumentos más importantes de Segovia, alcazar, catedral y acueducto al fondo. 

 
El primer documento aparecido sobre el alcázar data de 1122 pero se sabe que se erigió sobre otra construcción anterior, aunque la denominación de alcázar no llegaría hasta 1155. Tuvo muchas reconstrucciones durante la historia pero hay dos muy recordadas, la primera fué en el año 1258 que se hundió gran parte, con Alfonso X en el interior del alcázar. Y la otra fué la del famoso incendio que arruinó las grandiosas techumbres en el año 1862, reconstruidas gracias a grabados. Es monumento histórico desde 1931 y en 1953 se abrió como museo.



La catedral gótica de Segovia es la más tardía de Europa en este estilo, construida entre los siglos XVI y XVIII, cuando toda Europa ya era renacentista, quizá por eso tiene algún detalle de este otro estilo. Es la “DAMA” de las catedrales  por dimensiones y elegancia. Tiene tres puertas, pero quiero hablar de la que se accede desde la plaza mayor y que está presidida por San Frutos con un bastón en una mano y un libro en en la otra, que por tradición se reunen muchos ciudadanos cada 25 de octubre, nohe de san frutos, a las doce de la noche a ver lo que se llama "el paso de la hoja" y a comer sopas de ajo, hay una leyenda en Segovia que dice que el día que termine de pasar las hojas se acabará el mundo. No es la primera catedral que se construyó en Segovia, anteriores fueron otras dos. La primera estaba situada en la Alameda del parral, al lado del río Eresma y que se destruyó en el año 516 en una persecución arriana, y la segunda estaba enclavada en la explanada del alcázar a pocos metros del puente levadizo, por este motivo se destruyó en la llamada “guerra de las comunidades”. 




El acueducto es el símbolo de los segovianos por excelencia, tanto que figura en el escudo de la ciudad, fue construido entre finales del siglo I y principios del siglo II, pero es el monumento romano mejor conservado de España. Fue construido para abastecer de agua a la ciudad, transportada desde el manantial de la fuenfría, a 17 kilómetros del centro, recorriendo más de 15 kilómetros antes de llegar a la ciudad. La parte más alta mide 28 metros y tiene 162 arcos en total. Está construido con sillares  de granito y sin argamasa entre ellos. Ha sido restaurado en varias ocasiones, en 1992 se prohibió el tráfico rodado por debajo del monumento por la contaminación.

Son numerosos los platos típicos de la ciudad, pero el más conocido es el cochinillo asado al horno de leña. Y es la receta que os voy a dar hoy, que además la última vez que comí con la ALUDIDA, fue uno de los platos que tomamos.

COCHINILLO ASADO


Lo primero, antes de empezar a cocinar es elegir el cochinillo, con las condiciones siguientes, el animal no debe tener más de tres semanas y su peso no debe superar los 4 o 4,5 kilos abierto en canal. Aclarado ésto vamos con los ingredientes.

- Cochinillo
- Sal
- Aceite de oliva
- Hojas de laurel 
- Agua

Una vez abierto el animal debe quedar bien límpio con agua fría y sazonado por dentro. Se coloca en una cazuela de barro sobre unas tablas de madera con la piel hacia abajo, para que no se pegue o se queme o se ahogue con el agua del fondo, jajaja. Yo añado unas hojitas de laurel, no todo el mundo lo hace, pero sin pasarme.
Con el horno precalentado a 200 grados metemos la cazuela durante una hora. Cuando pase la hora miramos por si se ha evaporado el agua si es así añadimos más y damos la vuelta al cochinillo. Con una brochita pintamos la piel del animal con aceite y lo metemos al horno unas dos horas más. Cuando haya transurrido una hora revisamos por si alguna zona, orejas o patas, está muy tostada y si es así se protege con papel de aluminio.
Debe quedar con la carne tierna, la piel fina y crujiente y color dorado. De esta forma se podría trocear con un plato como hacen en Segovia, pero con un cuchillo eliges mejor el pedazo a cortar. A la salsa se le añade sal y se pone aparte en un recipiente que guarde calor.



Precioso como queda el cochino, espero que os guste, yo lo acompañaría con un buen vino de la ribera del duero. Un abrazo muy grande a todos y un beso enorme a mi ALUDIDA, te quiero prima.